Su crecimiento futbolístico, su madurez y su rendimiento le llevaron a estar en dinámica de Liga Nacional y a debutar en División de Honor, confirmando una evolución que habla del enorme potencial que tiene por delante.
Pablo es un jugador de calidad, asociación, llegada y gol, capaz de aportar mucho con balón y que ha evolucionado enormemente también en el trabajo sin él y en su compromiso defensivo.
Pero por encima de sus condiciones futbolísticas hay algo que está marcando su progresión: su mentalidad. Trabajo, constancia, humildad y unas enormes ganas de aprender y mejorar cada día. Una actitud que le ha permitido ir superando etapas y acercándose cada vez más a su mejor versión.













